Cuando parecía
que la calma comenzaba a abrirse paso en El Ejido, a pesar de que todavía
se mantiene la huelga de inmigrantes que se niegan a ir a trabajar a los
invernaderos, se producen algunos incidentes que vuelven a enturbiar el
ambiente. «Esto no ha acabado», afirmaba ayer un jubilado de
la localidad, quien considera que la violencia latente puede degenerar
de nuevo en ataques y mucho más graves de los ocurridos hasta ahora.
Sobre el suceso de
la agresión al joven ayer por la mañana, fuentes de la Delegación
del Gobierno en Andalucía señalaron que se produjo en el
paraje «La Cumbre», situado cerca de Tierras de Almería.
Sergio David Vargas, de 19 años, trabajaba en el invernadero de
su familia cuando fue sorprendido por tres marroquíes que formaban
uno de los piquetes que estos días recorren las plantaciones para
impedir que sus compatriotas se reincorporen al trabajo.
POR LA ESPALDA
Los desconocidos,
según explicó el padre del joven, aprovecharon que éste
recogía hortalizas para atacarlo por la espalda, sin que hubiera
un intercambio de palabras. En un primer momento la víctima perdió
el conocimiento, por lo que fue trasladada al Hospital de Poniente.
A las dos de la tarde,
después de que fuera dado de alta, el centro emitió un parte
en el que informaba de que la víctima había sido atendida
de traumatismo craneal y erosiones varias. Además, su ropa estaba
rasgada por un arma blanca, que sólo le provocó rasguños.
El padre del muchacho dijo que a su hijo le atacaron con una navaja, pero
que probablemente sólo quisieron asustarlo.
La Guardia Civil
se puso de inmediato a investigar lo sucedido y a última hora de
ayer habían sido detenidos cuatro inmigrantes por su relación
con este hecho después de visitar Las Chozas, donde bajo los plásticos
viven estos días cientos de inmigrantes, muchos de ellos desplazados
hasta allí por el miedo. «Somos gente de paz», repetían
a los periodistas cuando éstos los interrogaban por los sucesos
de la mañana. «Pero siempre hay exaltados, pero en las dos
partes», añadían. Dentro de otros incidentes de la
jornada ha de señalarse que un norteafricano propinó por
la tarde un puñetazo a una joven. Desde el comienzo de los incidentes,
un total de 81 personas han sido atendidas en centros sanitarios.
Pero además
de estas agresiones, se han producido otros incidentes en las últimas
horas. Así, ayer hubo varios incendios: la quema en La Mojonera
de una vivienda, que en la actualidad estaba vacía pero que había
sido utilizada hasta hace poco por mogrebíes, así como un
siniestro análogo, pero fortuito, que destruyó parte de un
cortijo habitado por cinco inmigrantes en el municipio de Vícar.
También se registró un tercer fuego, éste provocado
en un invernadero de El Ejido. El supuesto autor, un mogrebí, fue
arrestado.
Ante las amenazas
lanzadas por los trabajadores mogrebíes para que nadie acuda a realizar
faenas en las plantaciones de invernadero, ni siquiera los propios agricultores
autóctonos, la Guardia Civil ha incrementado sus efectivos y éstos
patrullan ininterrumpidamente en las zonas rurales para evitar nuevos ataques.
MANIFESTACIÓN
PROHIBIDA
Asimismo, la subdelegación
del Gobierno informó ayer que ha prohibido la manifestación
convocada para hoy en la ciudad de Almería por colectivos a favor
de la integración de los inmigrantes. La decisión ha sido
tomada ante el clima de tensión existente.
Por su parte, el
alcalde de El Ejido, Juan Enciso, hizo público ayer un comunicado
en el que se pregunta si es ético «juzgar desde la distancia»
a los vecinos de este pueblo, tras las informaciones publicadas en distintos
medios. Según Enciso, «nuestra serenidad no vende y es por
ello que muchas personas siguen trabajando para que este filón informativo
y literario no decaiga» y añadió que «ahora,
sólo nos falta que alguien escriba un guión cinematográfico».
PLATAFORMA POR
LA INTEGRACIÓN
Con el fin de restituir
la imagen de integración y solidaridad con las que los últimos
diez años han vivido los inmigrantes, más de 3.000 vecinos
de El Ejido constituyeron anoche una plataforma, que también pretende
que las autoridades fomenten la seguridad ciudadana.
Editorial