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EL MUNDO
 
SOCIEDAD Viernes, 11 de febrero de 2000  EL MUNDO periodico

 El juez encarcela a los cabecillas de los ataques racistas en El Ejido Dicta orden de prisión incondicional y sin fianza contra 4 detenidos - Un joven almeriense fue agredido por un piquete de magrebíes por no secundar la huelga - Los inmigrantes reclaman «disculpas» de las autoridades españolas junto a otras ocho exigencias para desconvocar el paro BERTA GONZALEZ DE LA VEGA. Enviada Especial EL EJIDO.- El brote racista de El Ejido ya tiene sus primeros encarcelados, sin fianza, en la cárcel de El Acebuche. El titular del juzgado número 2 de El Ejido, José María Bernal, así lo decretó ayer por considerarlos presuntos culpables de atentado contra la autoridad y desórdenes públicos. Los cuatro encarcelados son ejidenses y tuvieron que declarar en Almería capital por razones de seguridad.

Ninguno de los ya presos está implicado en el ataque que sufrió el subdelegado del Gobierno en Almería, Fernando Hermoso.

Mientras, en El Ejido, según pasan los días, los organizadores de los piquetes de la huelga de los magrebíes se planifican mejor. Es necesario cerrar todos los invernaderos. Intentan que no trabajen ni magrebíes, ni rumanos o ucranianos. Tampoco los ejidenses.

Los métodos para impedirlo han llegado a ser expeditivos, e incluso contundentes. Sergio David Vargas, de 19 años, acudió a primera hora de la mañana a trabajar a un invernadero. Pero no pudo ni empezar. Un piquete de cuatro magrebíes le propinó una gran paliza que le mandó directamente al hospital. Por la tarde, Sergio se quejaba de que, además, sus agresores se habían llevado hasta su comida, una bolsa colgada en uno de los hierros del invernadero.

Estos cuatro magrebíes fueron posteriormente detenidos por la policía a causa de esta agresión, y otros 9 fueron apresados por un delito de coacciones al formar piquetes y proferir amenazas.

Pero en la tensa calma de El Ejido, la paliza pronto se convirtió en un apuñalamiento casi mortal. El rumor se extendió pronto, hasta que el hospital se vio obligado a aclarar que se trataba de un apaleamiento en el que no se utilizaron armas blancas.

Es la psicosis colectiva que reina en el pueblo desde el asesinato de dos agricultores hace un mes entre dos invernaderos y que aumentó con el apuñalamiento de Encarni López, en el mercadillo de Santa María del Aguila.

La propagación del falso rumor dejó claro que las llamas de la violencia siguen sin apagarse en la comarca, donde volvieron a producirse conatos de movilizaciones y se quemó, intencionadamente según los bomberos, el cortijo de unos inmigrantes. Un niño con un moratón en el ojo fue presentado por los inmigrantes como víctima de una agresión escolar.

Los piquetes, por tercer día consecutivo, consiguieron paralizar gran parte de la actividad en el campo almeriense. Además de este agricultor, ayer precisaron atención médica siete guardias civiles que resultaron heridos, así como 10 magrebíes, que sufrieron contusiones y hematomas.

El nerviosismo de los agricultores ha aumentado por la actuación de los piquetes organizados por los inmigrantes. Algunos empresarios, como Gabriel Barranco, presidente de Alhóndigas La Unión, ha dicho que todos sus trabajadores, extranjeros y españoles, están atemorizados porque han llegado a ser amenazados de muerte para que abandonaran su labor.

El colectivo de magrebíes ha anunciado para hoy la presentación de un documento con nueve exigencias para desconvocar la huelga.

«Coger la escopeta»

Juan Colomina, vicepresidente de la Mesa Hortofrutícola, llegó a decir que el miedo de los agricultores es tan grande, «que ya hay quien piensa en coger la escopeta para defenderse, porque desde que se fue la prensa, la policía no protege los invernaderos».

Otros empresarios anunciaron ayer su intención de organizarse en grupos para proteger durante la noche sus propiedades.

Pero el miedo tampoco ha desaparecido entre los inmigrantes y muchos permanecían ayer escondidos en las sierras cercanas a El Ejido en lamentables condiciones, aunque Cruz Roja ha anunciado que les enviará ayuda.

Desde las organizaciones de extranjeros seafirmó que muchos inmigrantes siguen abandonando para siempre el municipio hacia otras ciudades, entre ellos, algunas familias que habían conseguido en El Ejido montar negocios y cuyos locales han sido arrasados.

Fuentes de la secretaría permanente de la Mesa por la Integración, formada por UGT, CCOO y Almería Acoge, dijeron ayer que el pánico crece también por la actitud que siguen manteniendo los representantes políticos.

Según las mismas fuentes, unas palas excavadoras, presuntamente enviadas por el Ayuntamiento de El Ejido, intentaron derribar los restos de un poblado de chabolas situadas en el extrarradio de la ciudad. Finalmente, la presencia de varios medios de comunicación lo impidió.

Ante el crecimiento de la tensión, la secretaría permanente considera que «existen motivos más para crear un gabinete de crisis permanente». Además, se pretende «sentar en una mesa» cuanto antes a agricultores y los inmigrantes de los piquetes para evitar un nuevo estallido de violencia, que ha provocado ya que 81 personas hayan sido atendidas en hospitales y centros de salud.

Por ahora, los organizadores de los piquetes están dispuestos a seguir la huelga «hasta que haya una solución inmediata a la falta de seguridad», según un miembro.

Las llamadas a la calma siguen sin causar efecto, por lo que ayer, Ricardo Martí Fluxá, secretario de Estado de Seguridad, anunció que seguirán en la comarca todos agentes desplazados.

En el deporte también hubo consecuencias. La Comisión Nacional Antiviolencia declaró ayer de alto riesgo el partido de baloncesto que el domingo jugarán, en El Ejido, los equipos El Ejido Beach Podepron y el Doncel La Serena, al jugar en este equipo el árabe Kamal Al-Hammouti. 

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