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El supuesto asesino se trastornó a raíz de otro crimen J. A. R. / T. C.
Fahim le describió al médico que había visto "sangre
en los invernaderos" y que llevaba tres días padeciendo insomnio
y "hablando solo". El diagnóstico clínico fue "agitación
psicomotriz". Le fue prescrito un Valium de 10 miligramos.
Tres días después, el inmigrante acudió a la unidad
de salud mental del hospital Torrecárdenas de Almería, acompañado
por un intérprete. En el informe de urgencias, el psiquiatra reflejó:
"Padece un cuadro de humor paranoide con autorreferencias y pseudoalucinaciones
acústicas que se iniciaron hace aproximadamente una semana, coincidiendo
con homicidios en El Ejido; el acusado vivía en el mismo sitio donde
vivía el paciente". El facultativo detectó también
anorexia, tristeza y "deseos de muerte sin planificación individual",
y su diagnóstico provisional fue de "reacción paranoide".
Y añadió: "Ojo, posible inicio de cuadro depresivo". Le prescribió
sedantes (Haloperidol, Lexatin 6 y Axmeton). El médico lo remitió
al equipo de salud mental de El Ejido con una nota para que recibiera "atención
preferente" al día siguiente, el 1 de febrero, cuatro días
antes del apuñalamiento.
El inmigrante no fue hospitalizado al no presentar un brote psicótico
claro ni una pérdida de contacto con la realidad, sino una serie
de síntomas de preocupación motivados por el doble crimen
de los agricultores. Por esta razón, familiares y amigos de Lebsir
Fahim acudieron a la Subdelegación del Gobierno de Almería
para pedir que se encargasen de su repatriación a Marruecos para
que se tranquilizase en su casa materna de Beni Smir.
"Ni caso"
"Incluso juntamos dinero entre todos para mandarlo a casa, pero el policía
que nos atendió en la Subdelegación del Gobierno no nos hizo
ni caso", explicó ayer su primo. Los allegados de Fahim también
hicieron gestiones verbales ante la organización Almería
Acoge para intentar sacar adelante la repatriación. El marroquí,
que había sostenido en numerosas ocasiones que deseaba regresar
a Marruecos, reside desde hace dos años en El Ejido, donde trabajaba
en la explotación Agrícola Cueva Blanca, según su
solicitud de permiso de trabajo y residencia, sellada el 13 de septiembre
de 1999.
Por su parte, la familia de Encarnación López Valenzuela, que vive en Santa María del Águila, ha abandonado de forma temporal su casa para evitar la presión. |
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