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Confusión en el Ejido
Los incidentes de El Ejido, que ayer suscitaron la condena del Parlamento
Europeo, están produciendo a posteriori una cierta confusión
en la opinión pública que, al parecer, alcanza al propio
Gobierno. Si el pasado miércoles, el vicepresidente Rato, acompañado
por la candidata del PP a la Junta Andaluza, Teófila Martínez,
se entrevistaba con el alcalde de El Ejido, Juan Enciso, y le daba la razón
en su actitud, muy criticada por las restantes fuerzas políticas
y sociales, contraria a la construcción de campamentos provisionales
para dar cobijo a los inmigrantes que no lo tienen, ayer el ministro de
Trabajo y Asuntos Sociales, Manuel Pimentel, criticaba agriamente a Enciso
por no facilitar una solución al conflicto al negarse a proporcionar
a quienes no tienen techo un campamento u otro tipo de instalación.
En clara referencia al munícipe de la localidad almeriense, el miembro
del Gobierno afirmó que «la actitud de cualquier responsable
público debe ser la de no echar leña, tranquilizar a la gente
y sobre todo buscar soluciones, y este ministro va a apoyar a cualquier
persona que intente buscar soluciones alternativas».
El alcalde explicó ayer en rueda de prensa su encuentro
con Rato y resumió la situación. Según Enciso, en
El Ejido hay 14.000 hectáreas de invernaderos con 8.500 empresarios,
que requieren un trabajador por hectárea y tres durante la recolección.
La inmensa mayor parte de estas explotaciones tienen una pequeña
construcción, que podría habilitarse como residencia de los
trabajadores. Tal pretensión, respaldada por 14.000 firmas y que
excluiría la construcción de campamentos –que se convertirían
en guetos, según el alcalde–, fue respaldada por Rato, quien prometió
una generosa consignación presupuestaria.
Este planteamiento, que no excluiría la construcción
a medio plazo de más viviendas en el casco urbano y por tanto la
posibilidad de los inmigrantes de ir integrándose en la población,
no es descabellado, pero no debería impedir la adopción de
medidas provisionales urgentes que resolvieran el problema causado por
los recientes incidentes, en los que resultaron destruidas numerosas infraviviendas
de inmigrantes, que hoy duermen a cielo abierto. En definitiva, el contraste
entre las actitudes de Rato y Pimentel se refiere sobre todo a la sensibilidad
con que debe resolverse un problema que es antes social que político,
aunque las elecciones sean dentro de tres semanas.
Desde cualquier punto de vista, es muy lamentable que las fuerzas vivas
de una localidad impidan a la Cruz Roja alzar tiendas de campaña
para que duerman a cubierto quienes lo hacen a cielo raso.
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