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2000 - Nº 1387

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El Gobierno dice que no dejará al alcalde de El Ejido confinar a los inmigrantes 

Protección Civil instalará 40 casas prefabricadas junto a los invernaderos para 300 marroquíes 

S. FUERTES/M. GONZÁLEZ, El Ejido/Madrid 
Los ministros de Administraciones Públicas y Trabajo, Ángel Acebes y Manuel Pimentel, aseguraron ayer que la solución de alojar a los inmigrantes de El Ejido (Almería) en casas prefabricadas junto a los invernaderos tiene carácter temporal y que no permitirán que se les confine en "un gueto". Los líderes de UGT y CC OO, Cándido Méndez y Antonio Gutiérrez, y el presidente de la Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes en España (ATIME), Abdel Hamid Beyuki, mostraron su inquietud por el propósito implícito del alcalde Juan Enciso, del PP, de instaurar un "apartheid". 
 
Inmigrantes comiendo los alimentos
que repartió Cruz Roja ayer (F. Bonilla).
Técnicos de Protección Civil, de la Junta de Andalucía y del Ayuntamiento de El Ejido se reunirán hoy en la Subdelegación del Gobierno en Almería para decidir la ubicación de los barracones que servirán de alojamiento provisional a los inmigrantes que perdieron casas y enseres en los disturbios racistas de hace dos semanas, informa Ana Torregrosa.
 
 

El Gobierno, la Junta y los sindicatos decidieron el jueves que las viviendas prefabricadas se instalen junto a los invernaderos, para lo que será preciso garantizar el suministro de energía eléctrica y agua corriente.
 
 

Está previsto trasladar hoy desde Madrid unos 40 módulos y empezar a instalarlos entre mañana y el lunes. Protección Civil dispone de dos tipos de módulos: los de alojamiento, con capacidad para un máximo de ocho personas, y otros más reducidos, que sirven como cuarto de baño. El coste por unidad ronda el millón de pesetas y el número de inmigrantes a los que se puede dar cobijo con este sistema asciende a unos 300, aunque aún no se dispone de un listado completo de los damnificados.
 
 

La fórmula de las viviendas prefabricadas fue aceptada por el alcalde de El Ejido, quien se había opuesto, sin embargo, a ceder terreno para levantar un campamento. Sindicatos y asociaciones de inmigrantes expresaron ayer su temor a que la aceptación de Enciso responda a que éste confía en consolidarla como una solución definitiva, lo que en la práctica confinaría a los inmigrantes en los cortijos, aislándolos del resto de la población.
 
 

Beyuki acusó ayer al alcalde de pretender montar un "mini apartheid", para mantener a los inmigrantes "alejados del pueblo", como si tuvieran "alguna enfermedad contagiosa".
 
 

El secretario general de la UGT, Cándido Méndez, que se reunió con el presidente de ATIME, reconoció que no estaba "plenamente satisfecho" por la forma en que se ha encauzado el problema, debido a la inquietud que le producen las manifestaciones del alcalde, que parece dispuesto a realizar "una especie de guetización con los trabajadores inmigrantes de El Ejido".
 
 

También el secretario general de Comisiones Obreras, Antonio Gutiérrez, advirtió de que su sindicato no permitirá que se pongan obstáculos a la integración social de los inmigrantes.
 
 

"Espero que al señor Enciso no se le haya pasado por la cabeza convertir una iniciativa provisional, el realojo inmediato de los inmigrantes en módulos prefabricados, en una decisión definitiva; lo que supondría, de hecho, su marginación y conversión en un gueto", agregó.
 
 

El ministro de Administraciones Públicas intentó tranquilizar a las ONG que trabajan en la zona, con las que se reunió por la mañana, garantizándoles que se evitará la creación de "cualquier tipo de gueto" y que los módulos tienen carácter provisional, hasta que se construyan viviendas.
 
 

Acebes explicó a los representantes de Almería Acoge, ATIME, Federación de Mujeres Progresistas y Cruz Roja que la instalación de los barracones irá acompañada de otras medidas inmediatas, como la mejora de las vías rurales y el establecimiento de transportes colectivos para facilitar la movilidad de los trabajadores, el pago de indemnizaciones a los afectados por los ataques racistas, la regularización de los inmigrantes y el refuerzo de la presencia policial en la zona para garantizar la seguridad.
 
 

También el titular de Trabajo y Asuntos Sociales, Manuel Pimentel, manifestó en la conferencia de prensa posterior al Consejo de Ministros que la instalación de los módulos constituye una solución "no definitiva" y "absolutamente respetuosa" con los acuerdos que pusieron fin a la huelga de los inmigrantes que trabajan en los invernaderos.
 
 

Por otra parte, Cruz Roja comenzó el jueves el reparto de comida en los asentamientos improvisados donde se han refugiado los marroquíes que huyeron de los ataques racistas. Según explicó ayer una representante de dicha organización, en la primera jornada se distribuyeron 415 bolsas con alimentos y productos higiénicos, así como mantas y sacos. El reparto no fue apoyado por la Comisión de Inmigrantes, cuyos portavoces la calificaron de "mero parche". 

Enciso elude el carácter provisional de los barracones 

S. F. F., El Ejido 
El alcalde de El Ejido, el popular Juan Enciso, no parecía ayer demasiado feliz, a pesar de que el conflicto que ha proyectado a todo el mundo una imagen negativa de su pueblo ha entrado en vías de solución.
 
 

Dejó plantados a los responsables del PP en Almería, que a esa hora presentaban el programa electoral del partido, para comparecer a petición propia ante los medios de comunicación y ofrecer sus impresiones sobre el acuerdo alcanzado el pasado jueves en Madrid por el Gobierno, la Junta de Andalucía y los sindicatos mayoritarios.
 
 

Pero la conferencia de prensa se limitó a un monólogo agrio. El alcalde de El Ejido leyó un escueto comunicado en el que mostraba su "plena satisfacción" por la fórmula pactada para alojar a los inmigrantes y no admitió ninguna pregunta.
 
 

Al igual que el ministro de Administraciones Públicas, Ángel Acebes, o el consejero de Asuntos Sociales de la Junta de Andalucía, Isaías Pérez Saldaña, resumió su alocución en cinco puntos clave, pero los suyos distaban mucho del carácter conciliador de los acordados en Madrid.
 
 

Enciso no se refirió al empadronamiento de los marroquíes y se limitó a señalar que los servicios sociales municipales harán "un censo de temporeros, sean o no inmigrantes", para diseñar un plan de integración social. También eludió el carácter provisional de los barracones prefabricados que darán cobijo a los inmigrantes que perdieron su vivienda en los recientes disturbios.
 
 

Habilitar los cortijos
 
 

El texto leído por Enciso insistía en su viejo plan de habilitar los cortijos, muchos de ellos almacenes o garajes situados junto a los invernaderos, para albergar a los trabajadores "necesitados".
 
 

Su idea sigue siendo que esos habitáculos sean el hogar definitivo de los braceros que acudan a trabajar en las faenas agrícolas y que, una vez concluido el contrato, regresen por donde han venido. A la vez que insistía en este punto, reclamaba la mejora de la red de caminos rurales para facilitar así el acceso de los inmigrantes diseminados por los campos de cultivo del poniente almeriense a "los centros de trabajo, sanitarios, sociales y culturales".
 
 

Por último, agradeció el compromiso del Gobierno de reforzar las dotaciones policiales en la zona, antes de abandonar rápidamente la conferencia de prensa.
 
 

El alcalde no quiso recibir ayer al presidente del partido Unión Constitucional, en la oposición en Marruecos, Kettani Hamza, quien se desplazó hasta El Ejido para interesarse por la suerte de sus compatriotas.
 
 

Hamza, ex alcalde de Rabat y ex ministro de Telecomunicaciones, sí pudo reunirse en cambio con el subdelegado del Gobierno en Almería, Fernando Hermoso. Éste le tranquilizó, según fuentes de la comitiva del político marroquíes, asegurándole que el problema de El Ejido y su solución se encuentran ya fuera de la esfera de influencia de Enciso. 

SOS Racismo denuncia una desaparición 

S. F. F., El Ejido 
Los abogados de la organización no gubernamental S.O.S. Racismo denunciaron el pasado miércoles, en el juzgado de guardia de El Ejido, la desaparición del marroquí Abderrahim Hardoul, de 21 años.
 
 

El padre del joven, Mohamed Hardoul, de 45 años, aseguró en el juzgado que su hijo no da señales de vida desde que comenzaron los incidentes racistas. Abderrahim Hardoul vivía en un cortijo, que los magrebíes llaman de los jabalíes, en la barriada de Santa María del Águila, la zona donde más violentos fueron los disturbios. Mohamed se aloja en una casa cedida por su patrón en la zona de Las Norias, a varios kilómetros del lugar de la desaparición. Desde el sábado 5 de febrero no tiene noticias del paradero de su hijo, a quien tampoco han visto sus compañeros de cortijo.
 
 

S.O.S. Racismo ha asesorado hasta el momento a más de 600 inmigrantes que sufrieron lesiones y daños materiales en los ataques xenófobos. Alrededor del 60% o el 70% de ellos son residentes irregulares. Uno de los casos de mayor dramatismo es el de un joven inmigrante inválido que tuvo que huir de su chabola en llamas abandonando la prótesis que le permitía andar y, por supuesto, trabajar. 

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