| La tensión
disparó la alerta en las Fuerzas de Seguridad que reforzaron la
vigilancia de la comarca de El Ejido a media mañana de ayer, tras
difundirse una información en la que se afirmaba que un joven de
19 años había sido apuñalado por un magrebí,
después de intervenir para impedir la acción de uno de los
piquetes que desde el pasado miércoles patrullan la zona de invernaderos.
El temor a un nuevo estallido
de violencia hizo que de inmediato se movilizasen los más de seiscientos
efectivos que permanecen en el lugar para controlar posibles altercados
ante el conocimiento de la noticia por parte de la población. Después,
el propio Hospital de Poniente desmentía la información en
todos sus extremos por parte del subdirector de Atención al Paciente:
«Hemos
atendido a un joven de 19 años con diversas contusiones sin ninguna
herida por arma blanca ni nada que se le parezca; se le está explorando
y será dado de alta dentro de poco tiempo».
En cualquier caso, se pudo confirmar
que los diferentes efectivos se pusieron de inmediato en estado de alerta
ante la posibilidad de que se produjeran incidentes ante el conocimiento
de las informaciones por parte de la población de la localidad.
Varias patrullas del Servicio Rural de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional
de Policía patrullaban las zonas más conflictivas de estos
últimos días, las barriadas de Santa María del Aguila
y Las Norias, aunque no se registró ningún incidente, al
desmentirse de inmediato.
También había saltado
la preocupación por un presunto incendio provocado en la vivienda
de un inmigrante en el municipio de La Mojonera. Se trataba de un pequeño
cortijo en el paraje conocido como el Bojal, que calcinó completamente
la pequeña nave y los pocos enseres que se encontraban en su interior.
Al parecer, el inquilino de la estancia, un ciudadano de origen magrebí,
se quedó dormido con una vela encendida, dado que carece de energía
eléctrica y el fuego prendió el colchón de su cama.
Pese a que las llamas devastaron completamente la diminuta nave, el ocupante
pudo salir al exterior sin que se produjera herida alguna.
Tranquilidad
Por lo demás, la tranquilidad
parece adueñarse de la zona de El Ejido y sus comarcas. Por segundo
día consecutivo, los inmigrantes se negaron a acudir a los invernaderos
en plena campaña de recolección de los tomates y calabacines,
actitud que motivó por la tarde de ayer una reunión de la
Mesa de Comercialización Hortofrutícola en la que se analizaron
las consecuencias que para el sector tendrán los incidentes de los
últimos días.
Uno de sus integrantes, el presidente
de las Alhóndigas de Almería (Ecohal), Agustín Peñín,
adelantó sentirse «preocupado por la situación»,
aunque espera que se vuelva a la «normalidad lo antes posible»,
ya que «las pérdidas podrían ser cuantiosas en un
año que ya hemos tenido problemas con los acuerdos con Marruecos
y terceros países; hay que tener en cuenta que estamos en plena
campaña y esto podría ocasionar pérdidas de miles
de millones de pesetas».
Todos los invernaderos del poniente
almeriense permanecían cerrados. También se registraron incidentes
con algunos piquetes que disuadían a los pocos inmigrantes que se
atrevieron a acudir a sus puestos de trabajo, aunque la acción de
estos fue menos violenta que en días pasados. Un centenar de marroquíes
siguió concentrado ante la Comisaría. |