Publicado el
|
|||||||||
Portada |
Intern |
España |
Opinión |
Sociedad |
Cultura |
Gente |
Deportes |
Economía |
|
|
Un remedio cercano a la nada S. F. F
El censo elaborado por Cruz Roja con la Comisión de Inmigrantes
cifraba en alrededor de 500 los trabajadores que se habían quedado
sin cobijo. Enciso se negó en todo momento a la instalación
de carpas para albergar a los sin techo. En un primer momento, pareció
que el Gobierno le había ganado el pulso al díscolo alcalde
y ordeno el inmediato realojo de los inmigrantes en viviendas prefabricadas.
Enciso le dio la vuelta a la tortilla de su supuesta derrota y consiguió
que los módulos prefabricados, en vez de instalarse en terrenos
municipales, se hicieran a petición de los agricultores particulares
que tendrían derecho a colocar en ellas a sus trabajadores.
Esto afecta directamente al espíritu de lo pactado, ya que entre
los damnificados había trabajadores con y sin papeles y como la
estrategia de levantar los prefabricados en las explotaciones daba prioridad
a los braceros de la explotación que había cedido el terreno,
quedaba muy poco espacio para albergar a los sin techo. El Gobierno planeaba
dar cobijo a 400 personas en estos barracones (exactamente iguales a los
utilizados como vestuarios por los obreros de la construcción, fabricados
de metal, sin cocina ni aseo), pero si se han de compartir con los braceros
de la finca el número de prefabricados a instalar pasaría
de los 50 previstos a un centenar. Ayer tan sólo había tres
instalados y aún no se podía vivir en ellos. Además
se redujo su cabida de seis a ocho personas al no caber las camas adquiridas
por Protección Civil.
Hasta 30.000 braceros
Según el propio alcalde, en El Ejido hay unas 8.500 hectáreas
de explotación que durante toda la temporada necesita de un trabajador
por cada una. Durante la recolecta o situaciones especiales de las hasta
tres cosechas que se dan en los invernaderos de El Ejido se pueden necesitar
cerca de 30.000 trabajadores. En la campaña pasada se contrató
regularmente a 3.970 personas, según investigadores sociales de
la zona vinculados al Defensor del Pueblo andaluz. A estos habría
que sumar cerca de 1.200 foráneos que cobraban el seguro de desempleo
agrario. La suma de estas dos cifras se aleja mucho del número real
de los braceros que están (y la mayoría de ellos trabajan
pues las cosechas salen adelante) y prácticamente todos ellos serían
irregulares.
Según los citados investigadores sociales, tan sólo 80
familias de inmigrantes viven en el núcleo urbano de El Ejido, los
demás se repartirían entre los garajes, cortijos o chozas
de plástico diseminadas por toda la zona.
La solución auspiciada al alimón por el Gobierno y Enciso
seguiría dejando al relente o cobijados en cuadras o torres eléctricas
a varios miles de personas. Las cifras no se pueden concretar porque no
se ha hecho ningún estudio de población en profundidad y
algunos organismos hablan de 20.000 inmigrantes (con o sin papeles) y otros
de sólo 10.000, pero de los que el 90% viven desperdigados por la
zona.
Pero el plan de las casa prefabricadas es una medida temporal que coincide siniestramente con el plan duradero de Enciso de diseminar a los inmigrantes por habitáculos diseminados en el campo y alejados de las poblaciones. Enviados de Protección Civil aseguran que el calificativo "provisional" de los barracones podría durar entre un año y medio y dos años. Por su parte, el Gobierno central no quiere oír hablar del futuro, de la construcción de viviendas de Protección Oficial o de albergues para los temporeros, como los que ocupan los españoles que se desplazan hasta la vendimia francesa. |
|||||||||
|
Índice | Busca | 7 Días Portada | Internacional | España | Opinión | Sociedad | Cultura | Gente | Deportes | Economía El Tiempo | Debates | Cartas | Sugerencias | Pasatiempos | Ayuda | Juegos | Nosotros © Copyright DIARIO EL PAIS, S.A. - Miguel Yuste
40, 28037 Madrid
|