Domingo 20 febrero 2000 - Nº 1388 |
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Inmigrantes de Murcia denuncian a agricultores por presunta extorsión Sindicatos y ONG confirman el pago de fuertes sumas para legalizar situaciones laborales JOAQUINA PRADES, Murcia
"Esta mañana le ha echado. No podrá volver a dormir aquí".
Es jueves, 17 de febrero. Apenas ha comenzado la conversación con
los periodistas cuando un coche frena bruscamente. Su conductor ha acudido
a este paraje perdido avisado por la dueña de un almacén
que cobija a inmigrantes un kilómetro más abajo. La mujer
ha discutido acaloradamente con sus marroquíes por aceptar
conversar con EL PAÍS.
Jerónimo Cámara desciende dando un portazo a su Hyunday
verde matriculado en Murcia. "Fuera de aquí", espeta a los periodistas
y a Mohamed El Rohib, responsable en Cartagena de la ONG ATIME (Asociación
de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes en España). "Esto
es una propiedad privada y aquí no podéis estar", grita.
A los pocos minutos, con el ánimo más calmado, explica: "Es
que a estos subnormales -señala a los marroquíes- los periodistas
les hacéis decir lo que sea".
-Sólo queremos saber cómo viven.
-Bien, porque yo he sido inmigrante toda mi vida y me compadezco. Les
doy casa, comida, ropa y trabajo. Tengo caridad, pero no lo merecen. Son
desagradecidos.
La comida y la ropa, puede ser. La casa no responde exactamente a la
idea común de caridad. Se trata de una nave con 10 cuartuchos sin
ventanas, con puertas de chapa metalizada, en los que apenas caben cuatro
literas. Disponen de una ducha y un cuarto de aseo para todos, una mesa
larga en el centro y varios fogones que acumulan suciedad. De cada inquilino
cobra 10.500 pesetas al mes (420.000 pesetas mensuales). Sólo por
la vivienda.
Porque Jerónimo Cámara, además, les proporciona
trabajo. Son casi todos clandestinos. Y muy pocos pueden probar que estaban
en España antes del 1 de junio de 1999, el requisito que establece
la Ley de Extranjería para la regularización. Pero Aziz Bousnin
sí puede. Guarda la fotocopia de un precontrato de trabajo firmado
antes con un agricultor de Albacete. A Aziz le han contado que con el original
de este papel le basta. Así que ha llamado a su empleador manchego
para ver si le puede facilitar el documento. Éste le ha respondido
que sí, y la afirmación ha dado alas al magrebí.
"No me iré de aquí hasta que no me des el dinero que me
debes", reta a Jerónimo. "Tú no te mereces ni que te mire
a los ojos. Tú no eres persona. O te callas o te doy dos guantazos".
Le zarandea. Los demás miran. El portavoz de ATIME pide calma. Tras
una agria discusión, Jerónimo le da 25.000 pesetas.
¿Por qué ese dinero? "Encima de que le he ayudado con
un asunto de papeles...". El español se calla. Añade que
él les proporciona trabajo en las fincas elegidas por la ETT Forma
Azul de Torre Pacheco. "Si no fuera por mí, no comerían".
-¿Por qué están hoy inactivos?
-Es que ayer se portaron muy mal con Carlos y ni hoy ni mañana
trabajan. Luego, veremos.
-¿Qué han hecho?
-Alborotaron porque Carlos emplea unos días a unos y otros días
a otros. Lo que no entienden estos desgraciados es que son ilegales y no
tienen derecho ni a un día de trabajo. Es normal que Carlos reparta
el empleo. Carlos es el encargado de Forma Azul en el campo. Jerónimo
reta a los marroquíes a que denuncien a los periodistas alguna irregularidad.
Niegan con la cabeza. El casero se da por satisfecho y se disculpa por
los gritos. Al despedirse comenta: "Aziz miente. Está loco y no
sabe lo que dice".
La cita es dos horas después en un bar de magrebíes en
Los Alcázares. Acuden más de 40. Lucen gorras de la ETT Forma
Azul. Lamentan que los agricultores les vendan precontratos por 50.000
pesetas. y que más de una ETT exija, a través de intermediarios,
hasta 500.000 pesetas por arreglar sus papeles. Alí dice que debe
un millón, por él y su primo. Se lo descuentan del jornal.
Aziz cuenta que pagó 355.000 pesetas y completó el medio
millón con parte del salario de muchos meses. Ahora ha amenazado
a Jerónimo con denunciarle y organizar una revuelta. "Vino a verme
de madrugada, y me devolvió casi todo el dinero. Dijo que me lo
daba si me largaba en silencio. El resto lo habéis visto". Tanto
el portavoz de ATIME en Cartagena como el de Murcia, Mustafa Zine, dicen
que "asumen y ratifican" que hay empresarios que venden precontratos, y
que muchos inmigrantes son obligados a pagar entre 300.000 pesetas y medio
millón para ser incluidos en el cupo legal o normalizarse con la
nueva ley. Dicen también que no han podido denunciarlo por el temor
de las víctimas a no poder quedarse en España. El mismo argumento
dan los sindicatos, aunque el representante de CC OO José Cánovas
asegura que han reunido testimonios de 80 magrebíes presuntamente
estafados por el mismo empresario. Cánovas comenta también:
"No es normal que una misma ETT acapare el 90% del cupo. No tiene explicación
lógica y lo estamos investigando".
También una empleada de Murcia Acoge en Torre Pacheco lamenta
las muchas denuncias a la Guardia Civil invalidadas porque los magrebíes
no se presentan a testificar en el último momento. "Tienen miedo".
Lo tienen. Más que quienes firmaron el año pasado un escrito
ante Trabajo denunciando extorsiones millonarias a cambio de legalidad.
En la delegación del Gobierno confirman que el escrito afectaba
a una ETT de Torre Pacheco de la que no quieren revelar el nombre. "La
Guardia Civil no ha encontrado pruebas".
En Forma Azul, la responsable de la oficina responde que Jerónimo Cámara acude por allí "porque busca trabajo a los inmigrantes", que Forma Azul no le paga y que Carlos es su "encargado en el campo". Añade que la denominación de la empresa es la traducción al español del nombre de uno de los dos dueños iraníes del negocio y que jamás han trabajado con inmigrantes que no tuvieran todos los papeles en regla. Las denuncias, por tanto, "son mentiras sin ningún fundamento". La sede de la empresa de empleo temporal (ETT) Forma Azul de Torre Pacheco
(Murcia), citada por los magrebíes que se alojan en el albergue,
mide apenas 10 metros cuadrados. Es tan reducida que el centenar de inmigrantes
que pasa cada día por la ventanilla tiene que guardar cola en la
calle.
Sobre el cristal de la ventana hay dos avisos: uno sobre los días
de cobro de jornales y otro advirtiendo que faltar tres días al
trabajo conlleva la pérdida automática de contrato y alojamiento.
Al frente de esta ETT, la más boyante del Campo de Cartagena,
figuran dos ciudadanos de origen iraní: Javad y Mahjabin Goldani.
El nombre de estos dos hermanos aparece en un enjambre de empresas inscritas
en los registros de Murcia, Alicante y Madrid.
Los iraníes comparten negocios, la mayoría de ellos de explotaciones agrícolas, con empresarios y agricultores de la zona. Newcrop Spain, Agrícola Los Arriberos, Servicios Agrícolas Rumbo Nuevo, CIO Áridos y Construcción, Plantas Selectas, Transportes Hispano Tersa y Promociones y Construcciones Hispano Tersa son algunos de los negocios compartidos. Almería y Murcia, idéntica xenofobia ante una realidad muy similar J. P., Murcia
En Almería, la técnica del cultivo bajo plástico
hizo posible el salto a la prosperidad en tiempo récord. En Murcia,
fue el trasvase Tajo-Segura. El Campo de Cartagena subsistía hace
apenas 20 años a costa de la emigración de sus habitantes
y de los escasos réditos de la agricultura de secano. La llegada
del agua transformó los áridos campos de almendros y algarrobos
en huertas de melones, lechugas y brócoli.
En uno y otro caso comenzaron las familias el trabajo duro; después
echaron mano de los temporeros españoles y finalmente dieron con
el filón de la inmigración. La avidez de muchos empresarios
murcianos poco tiene que envidiar a la patronal almeriense. Ni unos ni
otros han concretado las necesidades reales de mano de obra extranjera;
ni se han recatado a la hora de subemplear a los norteafricanos, sin convenio
ni cotizaciones a la Seguridad Social. Tampoco han atendido la infravivienda
de sus empleados.
Regidores parecidos
Hasta sus regidores tienen ideas parecidas. Luis Enciso, del PP, quiere
a los magrebíes lejos de los ejidenses. En Torre Pacheco, el independiente
Pedro Jiménez, que ha gobernado durante cuatro legislaturas, también
cree que los inmigrantes generan delincuencia y su lugar está en
los campos. El alcalde actual, Francisco Sáez, del mismo partido,
comparte punto por punto la ideología de su predecesor aunque gobierna
con el apoyo del PSOE, según las ONG regionales ATIME y Murcia Acoge.
La mayoría de los vecinos no están preparados para convivir
con la inmigración. "Somos muy conscientes de eso, aunque de momento
nos hemos librado de la violencia xenófoba". Este conocimiento de
la realidad que expresa el vicepresidente autonómico, Antonio Gómez
Fayrén, llevó al Gobierno de Murcia a poner en marcha, hace
más de un año, el Foro Regional de la Inmigración,
integrado por políticos, alcaldes, sindicatos, empresarios y ONG.
El Foro ha impulsado empadronamientos; futuras viviendas, folletos sanitarios en árabe, integración escolar. Y dedica tiempo para explicar a los vecinos de la comarca que su riqueza no sería posible sin los magrebíes. Saben dónde anida el germen del racismo. |
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