La Vanguardia Digital Domingo, 20 de febrero de 2000
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Choque de culturas en El Ejido 
El que piense que lo ocurrido estos días en El Ejido debe considerarse como un caso aislado se equivoca. Esto no es más que el inicio de una serie de incidentes que irán teniendo lugar en muchos pueblos de España.

El problema no es tanto racial o xenófobo, sino que simplemente se trata del choque de dos culturas muy distintas.

La cultura musulmana, aunque la tenemos muy cerca geográficamente, no tiene nada que ver con la europea. Lo que separa a los pueblos, más que la distancia, es el idioma y los usos y costumbres.

Los musulmanes se rigen sobre todo por principios de tipo religioso y en eso son intransigentes, radicales y en absoluto tolerantes. Ellos están en un país extranjero, país de "infieles" a los que hay que convertir o atacar. Aunque aparentemente se adaptan a las circunstancias, usos y costumbres del país que los recibe, en su fondo no han cambiado nada: se rigen por los dictados que les han imbuido desde pequeños, haciéndoles aprender de memoria el Corán, y desgraciado del que no lo haga porque pronto dejará de hablar.

A medida que vayan tomando cuerpo irán reclamando más derechos, más mezquitas, más viviendas, más cargos públicos, etcétera.

Además, siendo coherentes como son con sus principios, no aceptarán nunca el control de natalidad, cosa en la que en España hemos estado y seguimos estando en cabeza y todavía siguen bajando los nacimientos.

Si las matemáticas no fallan, quizá seamos los europeos los que deberemos adoptar a la fuerza sus usos y costumbres. Ellos crecerán más deprisa que nosotros y la verdad es que me cuesta mucho imaginarme al señor Almunia, al señor Pujol o al señor Aznar arrodillados en el suelo con los pies descalzos, haciendo reverencias de cara a La Meca.

ISABEL COSTA ESPLUGA

Fraga (Huesca) 
 

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