| «EN NUESTRA
DEMOCRACIA HA HABIDO UN FRACASO TOTAL EN LA ENSEÑANZA DE LOS VALORES
DE TOLERANCIA Y RESPETO»
Juan
Goytisolo: «Lo que ocurre en el País Vasco y en El Ejido no
tiene nombre»
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| Juan
Goytisolo. |
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Madrid, Silvia MIRÓ
Juan
Goytisolo acaba de publicar su última novela «Carajicomedia»,
un libro en el que se narran las aventuras eróticas y sexuales de
fray Bugeo, retratando el panorama homosexual de un párroco que
mediante diversas transmigraciones llega desde la Edad Media hasta nuestros
días. La obra repasa además la literatura castellana durante
cinco siglos y en sus historias se entremezclan personajes reales, de ficción
o diversos literatos que permiten estudiar la literatura de una forma dinámica
y actual.
–¿Qué
ha querido transmitir con esta novela?
–Toda
mi obra de los últimos treinta años es una conversación
con el corpus de la literatura española. Esta vez es con el cancionero
de burlas que recogía toda la poesía satírica y erótica
del siglo XV. Es una obra que conozco muy bien y el texto más destacado
es la «Carajicomedia» escrito por un fraile que firma con un
seudónimo, fray Bugeo Montesino, sobre las hazañas de otro
sacerdote, Diego Fajardo. Es un texto desconocido en la literatura y se
me ocurrió la idea de escribir una «carajicomedia» de
los tiempos modernos, y para ello utilicé el fenómeno de
las transmigraciones sucesivas de fray Bugeo, hasta desembocar en el padre
de Trennes, que ejerce su apostolado en lugares de dudosa santidad. Quería
parodiar el lenguaje de la iglesia con respecto al sexo, la tremenda misoginia
y la aversión hipócrita hacia la homosexualidad.
–¿Qué
representa la homosexualidad para usted?
–La
homosexualidad se ha tratado desde el siglo XIX de una forma muy dramática.
Creo que ha llegado el momento de tratarlo con humor. En el libro no hay
ninguna tesis, sólo hay opiniones, una apreciación distinta
y tal vez polémica de los valores al uso. Ofrezco al lector la posibilidad
de que se quede con la versión con la que se sienta más identificado.
–¿Qué
hay de autobiográfico en la novela?
–Hay
diferentes historias autobiográficas, pero cuando la vida entra
en la literatura se convierte ella misma en literatura. Es una mezcla de
conocimiento literario de toda la tradición literaria castellana
y de experiencia vital. Si fuera sólo una autobiografía sexual
no tendría ningún interés.
–Pero
la idea original era escribir precisamente una autobiografía sexual.
–Sí,
pero yo nunca parto de un plan previo cuando escribo. Empiezo con algo,
aparecen otras cosas y a medida que avanzo la novela se va construyendo
por sí sola. También a veces intervienen elementos exteriores.
–¿Qué
imagen se lleva el lector de la Iglesia?
–No
toco ningún aspecto doctrinal, sólo hablo de su visión
del sexo. ¿Qué se espera de una Iglesia que en el año
2000 prohíbe la píldora, el preservativo, el aborto, que
condena la homosexualidad y es profundamente misógina?
–¿Como
ha conseguido transmitir en el lenguaje eclesiástico historias tan
sexuales y eróticas?
–Es
necesario conocer muy bien la lengua castellana y también el lenguaje
eclesiástico. En la Edad Media esto era muy común, era un
lenguaje doble: muy creyente, pero a la vez parodiando lo que creía.
Esto ya aparece en el «Libro del Buen Amor».
–En
el libro se hace, entre otras cosas, un repaso de la literatura española.
¿Cómo ve la enseñanza de las humanidades en las universidades
españolas?
–He
tenido siempre la fortuna de enseñar en universidades norteamericanas.
Pero aquí la situación es la misma que en la época
de Franco. Si uno quiere leer la literatura medieval o del Siglo de Oro
hay que acudir a las universidades norteamericanas, que es donde se hace
una lectura real y sin tabúes. Hoy se están creando analfabetos
funcionales, sólo se preocupan de las nuevas tecnologías.
–Parece
que la novela quiere transmitir una visión satírica de España
que dice que «los tiempos cambian, pero la patria, no».
–En
nuestra democracia ha habido un fracaso total de la enseñanza de
valores de tolerancia y respeto. Lo que está ocurriendo en el País
Vasco y en El Ejido no tiene nombre. Es un fracaso de la educación.
En Almería son incapaces de construir casas decentes para los esclavos
que trabajan en los invernaderos.
–¿No
cree que es una situación que se da en todas las culturas, también
los islamistas se niegan a que entren otras culturas?
–Desde
luego, todos los fundamentalismos son iguales. Respeto todas las religiones,
no los extremismos. Pero hay que pensar por qué nuestra superioridad
económica no va acompañada de una superioridad moral. |