En el Ayuntamiento de Pamplona se trabaja ya en proyectos que faciliten
la integración de los inmigrantes, pero el proceso apenas acaba
de empezar. Entrevista de A. Ollo. Foto: Calleja.
Goyo Urdániz, sociólogo
municipal, tendrá que analizar el proceso de la inmigración
en Pamplona.
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E L padrón municipal
de habitantes de Pamplona ha comenzado a experimentar en estos últimos
meses un importante aumento de extranjeros. Algunos de ellos vivían
en nuestra ciudad desde hace tiempo, pero otros acaban de llegar y cumplen
así uno de los primeros requisitos que les abrirá pasó
a los derechos más primordiales.
Además de pensar
en proyectos inmediatos, algunas áreas municipales se plantean también
propuestas a más largo plazo e incluso en las diferencias culturales
que pueden llegar a surgir en la ciudad. El sociólogo municipal,
Goyo Urdániz, será sin duda una de esos técnicos que
deberán dedicar buena parte de su tiempo al análisis de la
situación.
-- ¿Se puede afirmar
que 790 inscripciones de extranjeros en el padrón son muchas para
un periodo de menos de dos meses?
-- Lo único que puedo
asegurar con casi total certeza es que apenas nos ha caído una gota
y que la tormenta está garantizada. De todas formas no es algo que
no se supiera y ya en el año 85, en unas jornadas sobre procesos
de crecimiento urbano que organizamos en Pamplona, el sociólogo
Amando de Miguel se refirió a los miles de emigrantes que llegarían
a España en busca de trabajo. La reacción de los asistentes
fue tomárselo a broma.
-- Ahora, sin embargo,
parece que hay que tomárselo bastante en serio.....
-- La inmigración
es un pro ceso imparable por el potencial demográfico que arrastra.
Generalmente llega de países que han tenido un crecimiento importante
de población y donde se da una cierta desesperanza económica.
La gente joven, en la que priman los ideales y la capacidad de arriesgar,
es la que busca con más energía un futuro y no tienen miedo
de trasladarse a otro país. Esos son los que llegan.
-- ¿A pesar de
que al menos inicialmente las condiciones de vida no sean las mejores?
-- Para lo que ellos conocen
en sus países les resulta más que suficiente. Generalmente
el que viene es el que más iniciativa tiene y también el
que acumula más energía vital. Nosotros no nos damos cuenta
pero muchas de estas personas están acostumbradas a hacer una sola
comida al día en sus países de origen y tampoco les preocupa,
por ejemplo, vivir apiñados en una vivienda porque, por poco que
encuentren, se sienten a gusto.
Ubicarse y
trabajar
-- Usted asegura que
es un proceso que acaba de empezar, ¿puede explicar qué fases
atravesará?
-- Pueden ser varias, pero,
como por lo general estas personas llegan en malas y con escasas condiciones,
su alojamiento se dirige hacia zonas de la ciudad donde los alquileres
son baratos, hacia lugares marginales como el Casco Antiguo. Después
de ocupar el espacio buscan trabajo y luego, si logran integrarse, las
relaciones llegarán a ser normalizadas.
-- ¿Qué
tipo de trabajos buscan?
--Cuando las comunidades
que se desplazan son importantes en número, generalmente traen consigo
sus habilidades. En algunos casos será la fuerza física de
los países africanos, en otros el comercio de objetos y en otros
el de ropa. Pero está claro que todos vienen con ganas de trabajar.
-- ¿Tiene que
prepararse Pamplona para esta llegada de inmigrantes?
-- Vamos a saberlo inmediatamente
porque estas personas que llegan son jóvenes que van a entrar en
el proceso de natalidad, que van a querer educar a sus hijos y que van
a tener unas necesidades. Pamplona, por ejemplo, no puede arriesgarse a
dejar de tener un colegio público en un barrio. Pero también
hay que tener en cuenta a los países árabes, con una tremenda
interiorización de la religión, y que harán sus demandas.
-- Da la impresión
de que el cambio que se avecina puede ser importante.
-- Lo que hay que hacer
es pensar en la ciudad a futuro, hacer propuestas a largo plazo. Lo primero
es ser consciente, reflexionar y luego buscar información y dar
crédito a los que tienen criterio en estos aspectos. Pero no hay
duda de que vamos a experimentar un cambio en los próximos años.