Los
magrebís de El Ejido ceden y otorgan más tiempo al Estado
Los trabajadores marroquís
renuncian a iniciar otra huelga antes del día 14
Reiteran sus críticas
por el retraso en el cumplimiento del primer acuerdo
El Gobierno admite su "lentitud"
pero la atribuye a problemas burocráticos
JORDI CORACHAN
Enviado especial. El Ejido
Los representantes de los inmigrantes
magrebís han dado un nuevo plazo a la Administración --hasta
el próximo día 14 marzo-- para que facilite viviendas e indemnice
a todos los inmigrantes magrebís perjudicados durante los incidentes
racistas de El Ejido. Pese a reiterar sus duras críticas al Gobierno,
los portavoces de las asociaciones de inmigrantes renunciaron a reanudar
a partir del lunes la huelga general.
Ayuda.
Miembros de la Cruz Roja reparten alimentos entre inmigrantes sin vivienda
en El Ejido, ayer.
Estas fueron las principales
resoluciones adoptadas en la reunión que durante toda la tarde celebró
la Mesa para la Integración en la Subdelegación del Gobierno
en Almería. Los representantes de las asociaciones ATIME, Coordinadora
de Inmigrantes y Comisión de Inmigrantes de El Ejido plantearon
de nuevo ante el delegado del Gobierno en Andalucía, José
Torres Hurtado, su protesta por el retraso en el cumplimiento de los compromisos
alcanzados el pasado día 12.
Omar el Hartiti, portavoz de
los inmigrantes de El Ejido, advirtió al delegado de que los jornaleros
magrebís volverían a la huelga si el día 14 no se
han cumplido los dos primeros puntos del acuerdo, que regulan la concesión
de viviendas y las indemnizaciones para los damnificados por la violencia
xenófoba.
Los agricultores, reticentes
Torres Hurtado reconoció
la "lentitud" de la Administración, que atribuyó a
"problemas burocráticos". Admitió que hubo un retraso
de una semana por la negativa del alcalde de la población, Juan
Enciso, a ceder terrenos para ubicar las carpas de Cruz Roja. Agregó
que se tardó "otros cuantos días" en negociar la solución
de los módulos y "convencer a los agricultores", reacios
a facilitar terrenos.
Torres Hurtado admitió
que por parte de la Administración ha habido sólo un "cumplimiento
parcial", pero agregó que se había hecho "todo lo
posible". "Nos hubiera gustado hacer más, y lo vamos a hacer",
agregó el delegado, quien mostró su satisfacción por
la desconvocatoria cautelar de la huelga. Torres aseguró que "se
trabaja día y noche" para que mañana tengan alojamiento
total de 170 personas en 22 módulos.
Almudena Fontecha, responsable
de Emigraciones de UGT, aseguró que el retraso gubernamental ha
originado "la marcha de muchos inmigrantes de El Egido". Fontecha
desveló que para ocuparse el primer módulo la Cruz Roja tuvo
que "irse hasta el número 60 de la lista de 502 perjudicados".
Los participantes en la reunión
de la Mesa por la Integración --patronal, sindicatos y ONG-- pidieron
también garantías para la regularización de inmigrantes.
El delegado del Gobierno se comprometió a crear una nueva oficina
en Almería --ya hay dos--, otras dos en El Ejido y una en Vícar,
Roquetas de Mar, Níjar y La Mojonera. Estas oficinas serán
atendidas por 65 personas, entre ellas un nutrido grupo de intérpretes
de francés y árabe.
La organizaciones agrarias solicitaron
a Torres Hurtado garantías de seguridad en sus fincas. El delegado
les garantizó que destinará patrullas especiales de policía
en estas zonas, y les anunció que Ricardo Martí Fluxá,
secretario de Estado para la Seguridad visitará El Ejido el próximo
martes y "se entrevistará con los agentes sociales". Durante
las tres horas de reunión se sucedieron pequeños inciden-
"Estas
casas son para perros"
Un exalumno de Derecho,
que trabaja de jornalero, critica las nuevas viviendas
J. C.
El Ejido
Abdallah Belbadaoui, de 27 años,
es uno de los seis marroquís que han estrenado módulo-vivienda
en Tierras de Almería, a unos tres kilómetros de El Ejido.
Abdallah sustituyó el miércoles la improvisada tienda de
campaña, hecha con plásticos de invernadero, por una de las
12 casetas instaladas en la zona por Protección Civil. Después
de 10 meses en la chabola, se diría que Abdallah tiene motivos para
abordar el futuro con optimismo. Pero es todo lo contrario. Está
más indignado que nunca: "Amigo, mire. Estas casas son para los
perros".
Como muchos magrebís
del Poniente de Almería, Abdallah llegó a bordo de una patera,
con lo puesto y sin papeles. Estudió Derecho en la Universidad de
Mulai Ismail Meknés, pero renunció a su profesión
para hacer de bracero en un país más libre. Durante el conflicto
de El Ejido, se destacó como coordinador de la huelga general.
Desde que vive en el módulo
--de 6 metros de largo por 2,30 de ancho--, junto a los invernaderos en
los que trabaja, se siente aislado. "Mis compañeros y yo preferimos
que nos den papeles para poder marcharnos a otro lugar a buscarnos la vida.
Si tenemos documentación, encontraremos un trabajo mejor y podremos
alquilar un piso entre varios. En realidad, aspiramos a vivir como los
españoles. ¿Alguno de ustedes aceptaría vivir en estas
condiciones?", pregunta.
A Abdallah le fastidia estar
incomunicado en medio del campo. "Yo estoy harto de que vengan a verme
miembros de la Cruz Roja y periodistas. No soy ningún mono. Sólo
pido un poco de tranquilidad". Después, resignado, muestra el
módulo: tres literas insertadas en un sandwich de acero y
poliuretano. A pocos metros hay otra caseta idéntica, que será
ocupada por otros seis marroquís que trabajan en la zona. En medio,
hay un módulo sanitario, compuesto por tres duchas y otros tantos
inodoros y lavabos. Es como vivir en una caravana. Pero a Abdallah no le
gusta. "No hay cocina, el agua sale helada, hace demasiado calor dentro...",se
queja.
Para este marroquí, la
solución impuesta por el alcalde Juan Enciso tiene como único
objeto poner obstáculos. "Quiere que nos aburramos y nos vayamos".
Y lamenta que ahora "a los moros ya no los quiere nadie". "Los
agricultores prefieren a los rumanos y a los negros", denuncia.