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el periodico, 26.02.2000

Los magrebís de El Ejido ceden y otorgan más tiempo al Estado
Los trabajadores marroquís renuncian a iniciar otra huelga antes del día 14
Reiteran sus críticas por el retraso en el cumplimiento del primer acuerdo
El Gobierno admite su "lentitud" pero la atribuye a problemas burocráticos

JORDI CORACHAN

Enviado especial. El Ejido
Los representantes de los inmigrantes magrebís han dado un nuevo plazo a la Administración --hasta el próximo día 14 marzo-- para que facilite viviendas e indemnice a todos los inmigrantes magrebís perjudicados durante los incidentes racistas de El Ejido. Pese a reiterar sus duras críticas al Gobierno, los portavoces de las asociaciones de inmigrantes renunciaron a reanudar a partir del lunes la huelga general.

Ayuda. Miembros de la Cruz Roja reparten alimentos entre inmigrantes sin vivienda en El Ejido, ayer. 
Estas fueron las principales resoluciones adoptadas en la reunión que durante toda la tarde celebró la Mesa para la Integración en la Subdelegación del Gobierno en Almería. Los representantes de las asociaciones ATIME, Coordinadora de Inmigrantes y Comisión de Inmigrantes de El Ejido plantearon de nuevo ante el delegado del Gobierno en Andalucía, José Torres Hurtado, su protesta por el retraso en el cumplimiento de los compromisos alcanzados el pasado día 12.
Omar el Hartiti, portavoz de los inmigrantes de El Ejido, advirtió al delegado de que los jornaleros magrebís volverían a la huelga si el día 14 no se han cumplido los dos primeros puntos del acuerdo, que regulan la concesión de viviendas y las indemnizaciones para los damnificados por la violencia xenófoba.

Los agricultores, reticentes
Torres Hurtado reconoció la "lentitud" de la Administración, que atribuyó a "problemas burocráticos". Admitió que hubo un retraso de una semana por la negativa del alcalde de la población, Juan Enciso, a ceder terrenos para ubicar las carpas de Cruz Roja. Agregó que se tardó "otros cuantos días" en negociar la solución de los módulos y "convencer a los agricultores", reacios a facilitar terrenos.
Torres Hurtado admitió que por parte de la Administración ha habido sólo un "cumplimiento parcial", pero agregó que se había hecho "todo lo posible". "Nos hubiera gustado hacer más, y lo vamos a hacer", agregó el delegado, quien mostró su satisfacción por la desconvocatoria cautelar de la huelga. Torres aseguró que "se trabaja día y noche" para que mañana tengan alojamiento total de 170 personas en 22 módulos.
Almudena Fontecha, responsable de Emigraciones de UGT, aseguró que el retraso gubernamental ha originado "la marcha de muchos inmigrantes de El Egido". Fontecha desveló que para ocuparse el primer módulo la Cruz Roja tuvo que "irse hasta el número 60 de la lista de 502 perjudicados".
Los participantes en la reunión de la Mesa por la Integración --patronal, sindicatos y ONG-- pidieron también garantías para la regularización de inmigrantes. El delegado del Gobierno se comprometió a crear una nueva oficina en Almería --ya hay dos--, otras dos en El Ejido y una en Vícar, Roquetas de Mar, Níjar y La Mojonera. Estas oficinas serán atendidas por 65 personas, entre ellas un nutrido grupo de intérpretes de francés y árabe.
La organizaciones agrarias solicitaron a Torres Hurtado garantías de seguridad en sus fincas. El delegado les garantizó que destinará patrullas especiales de policía en estas zonas, y les anunció que Ricardo Martí Fluxá, secretario de Estado para la Seguridad visitará El Ejido el próximo martes y "se entrevistará con los agentes sociales". Durante las tres horas de reunión se sucedieron pequeños inciden-




 

"Estas casas son para perros"
Un exalumno de Derecho, que trabaja de jornalero, critica las nuevas viviendas

J. C.

El Ejido
Abdallah Belbadaoui, de 27 años, es uno de los seis marroquís que han estrenado módulo-vivienda en Tierras de Almería, a unos tres kilómetros de El Ejido. Abdallah sustituyó el miércoles la improvisada tienda de campaña, hecha con plásticos de invernadero, por una de las 12 casetas instaladas en la zona por Protección Civil. Después de 10 meses en la chabola, se diría que Abdallah tiene motivos para abordar el futuro con optimismo. Pero es todo lo contrario. Está más indignado que nunca: "Amigo, mire. Estas casas son para los perros".
Como muchos magrebís del Poniente de Almería, Abdallah llegó a bordo de una patera, con lo puesto y sin papeles. Estudió Derecho en la Universidad de Mulai Ismail Meknés, pero renunció a su profesión para hacer de bracero en un país más libre. Durante el conflicto de El Ejido, se destacó como coordinador de la huelga general.
Desde que vive en el módulo --de 6 metros de largo por 2,30 de ancho--, junto a los invernaderos en los que trabaja, se siente aislado. "Mis compañeros y yo preferimos que nos den papeles para poder marcharnos a otro lugar a buscarnos la vida. Si tenemos documentación, encontraremos un trabajo mejor y podremos alquilar un piso entre varios. En realidad, aspiramos a vivir como los españoles. ¿Alguno de ustedes aceptaría vivir en estas condiciones?", pregunta.
A Abdallah le fastidia estar incomunicado en medio del campo. "Yo estoy harto de que vengan a verme miembros de la Cruz Roja y periodistas. No soy ningún mono. Sólo pido un poco de tranquilidad". Después, resignado, muestra el módulo: tres literas insertadas en un sandwich de acero y poliuretano. A pocos metros hay otra caseta idéntica, que será ocupada por otros seis marroquís que trabajan en la zona. En medio, hay un módulo sanitario, compuesto por tres duchas y otros tantos inodoros y lavabos. Es como vivir en una caravana. Pero a Abdallah no le gusta. "No hay cocina, el agua sale helada, hace demasiado calor dentro...",se queja.
Para este marroquí, la solución impuesta por el alcalde Juan Enciso tiene como único objeto poner obstáculos. "Quiere que nos aburramos y nos vayamos". Y lamenta que ahora "a los moros ya no los quiere nadie". "Los agricultores prefieren a los rumanos y a los negros", denuncia. 


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