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Los agricultores de El Ejido calculan que el conflicto de El Ejido
–que comenzó con un brote de violencia xenófoba hacia los
inmigrantes, al que estos trabajadores responden ahora con una huelga indefinida–
ha causado ya unas pérdidas de 7.000 millones en las explotaciones
de la comarca. La tensión en la zona, amortiguada en las dos últimas
jornadas, se vio de nuevo reavivada por la agresión de varios magrebíes
a un joven ejidense. Las primeras informaciones, que hablaban de apuñalamiento,
reactivaron la alerta entre las fuerzas de seguridad y los llamamientos
a la calma de las autoridades.
La huelga de los inmigrantes magrebíes, que ayer cumplió
su segunda jornada y que continuará de forma indefinida, sucede
a los graves disturbios que asolaron El Ejido durante el fin de semana
y llega, además, en un momento vital para la zona: el de la recogida
del tomate, la principal campaña del año. El presidente de
la Asociación de Jóvenes Agricultores (Asaja) en Sevilla,
Ricardo Serra, no dudó ayer de que el conflicto «agravará
los problemas de la zona, porque va a hacer perder mucho dinero a empresarios
en un momento crítico para el sector hortofrutícola».
La huelga de los trabajadores magrebíes, a la que se une
la marcha de El Ejido de un número indeterminado de inmigrantes
por miedo a la violencia racista, ocasiona ya unas pérdidas de 7.000
millones a los patronos de la comarca, según los datos facilitados
ayer por la Mesa de comercialización hortofrutícola de Almería.
El conflicto, según esta organización, está obligando
a los exportadores de la provincia a remitir a algunos clientes a países
competidores. Un 20% de la cosecha se está quedando sin recoger
y los propietarios de los invernaderos, ayudados por inmigrantes no magrebíes
–subsaharianos que arriesgan la vida por 3.000 pesetas y doce horas al
día de trabajo– y miembros de su familia, sólo pueden recolectar
los frutos más maduros para evitar su pérdida irremisible.
Invernaderos cerrados
Todos los invernaderos del Poniente almeriense permanecen cerrados,
y los piquetes de magrebíes se encargan de disuadir a los pocos
inmigrantes de otras etnias que se aventuran a trabajar en estas condiciones.
Un centenar de norteafricanos mantiene una concentración ininterrumpida
frente a la comisaría del pueblo para reclamar protección
policial y unas mejores condiciones laborales.
Mientras crece la preocupación entre los agricultores por
el futuro de sus cosechas, y también de la comarca en general, la
tensión latente en El Ejido estuvo a punto de avivarse de nuevo
con dos noticias que al final quedaron en una falsa alarma. La más
grave, la difundida a media mañana y en la que se comunicaba que
un joven de 19 años, Sergio García, había sido apuñalado
por un magrebí y que estaba ingresado en el Hospital de Poniente.
Fuentes del centro sanitario tuvieron que desmentir la información
ante una veintena de periodistas y afirmaron que ni hubo arma blanca ni
heridas de gravedad, sino una paliza y un alta que se iba a firmar en pocos
minutos. El padre del joven, sin embargo, insistió en que su hijo
fue atacado con un arma blanca. También un incendio en el municipio
de La Mojonera, del que primero se afirmó que fue intencionado,
quedó desmentido al tratarse de un accidente provocado por un inquilino
del cortijo que se quedó dormido con una vela encendida.
La tensión disparó la alerta en las Fuerzas de Seguridad
que refuerzan la vigilancia de la comarca de El Ejido. El temor a un nuevo
estallido de violencia hizo que de inmediato se movilizasen los más
de seiscientos efectivos que permanecen en el lugar para controlar posibles
altercados. Después, el propio Hospital de Poniente desmentía
la información en todos sus extremos. «Hemos atendido a un
joven de 19 años con diversas contusiones, sin ninguna herida por
arma blanca ni nada que se le parezca; se le está explorando y será
dado de alta dentro de poco tiempo», dijo el subdirector de atención
al paciente.
Magrebíes detenidos
Los agresores del joven agricultor fueron detenidos por la tarde.
Se trata de cuatro magrebíes. Otras nueve personas del mismo origen
quedaron arrestadas por participar en diversos incidentes.
También había saltado la preocupación por
un presunto incendio provocado en la vivienda de un inmigrante en el municipio
de La Mojonera. Se trataba de un pequeño cortijo en el paraje conocido
como el Bojal, que calcinó completamente la pequeña nave
y los pocos enseres de su interior. Al parecer, el inquilino de la estancia,
de origen magrebí, se quedó dormido con una vela encendida,
dado que carece de energía eléctrica. El fuego prendió
el colchón y, aunque las llamaas calcinaron la diminuta nave, su
ocupante pudo salir sin lesión alguna.
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