2000.02.10
ES MUY BARATO criticar a Haider y mantener a un pequeño Haider como
alcalde de El Ejido>
Racismo puro y duro
RAFAEL JORBA
El diagnóstico del presidente del Gobierno sobre el brote xenófobo
de El <Ejido>
es erróneo. "Una cosa es la indignación (que comprende) y
otra cosa es tomarse la justicia por su mano (que rechaza y condena)",
ha argumentado en referencia al asesinato que desató la caza indiscriminada
del inmigrante magrebí. "Tomarse la justicia por su mano" hubiese
sido atrapar al joven perturbado mental que se ha declarado autor del apuñalamiento
y lincharlo en la plaza pública como en tiempos del Lejano Oeste.
Pero criminalizar a todo un colectivo, quemar sus viviendas, saquear sus
comercios, volcar sus coches... es aplicar el principio de la responsabilidad
colectiva de la Alemania nazi. Un acto de racismo puro y duro. El diagnóstico,
luego rectificado, del ministro portavoz, Josep Piqué, sobre la
necesidad de reformar la ley de Extranjería para evitar que se repitan
casos como los de El <Ejido>
es también erróneo. La primera responsabilidad de un gobierno
es aplicar la ley vigente y garantizar la seguridad de personas y bienes.
La pasividad policial ante las escenas de caza al hombre filmadas por las
televisiones linda con la inhibición.
El diagnóstico del delegado del Gobierno en Andalucía,
José Torres Hurtado, sobre el perfil de "una serie de marroquíes
que rozan la delincuencia, que hacen pequeños robos, hurtos, son
un poco sucios en su forma de vida, y un poco indecorosos ante la sociedad
española que les rodea" (declaraciones a COM-Ràdio) sería,
en la Europa democrática, de destitución fulminante. El método
de análisis marxista, aún de rigor, nos dice que la situación
en El <Ejido>
es resultado directo de la llamada "revolución del plástico":
el trabajo a precario de unos inmigrantes que malviven en la marginalidad
y sobre los que se ha edificado la bonanza de sus explotadores. El problema
no es que sean "moros" -Marbella es el paraíso del "moro rico"-
sino que son pobres. El diagnóstico del presidente de la Junta de
Andalucía, Manuel Chaves, pidiendo "calma" a la población
ejidense es espejo de su impotencia y de su irresponsabilidad política
ante el polvorín allí acumulado.
Y el diagnóstico del alcalde de El <Ejido>,
Juan Enciso (PP), sobre los males de la ley de Extranjería -"sólo
van a conseguir que cada vez sea más fácil que lleguen más
sinvergüenzas"- le inhabilita para seguir militando en un partido
democrático. Enciso, que coqueteó con el GIL, es uno de los
instigadores políticos del vandálico estallido de racismo
en su población y uno de los beneficiarios del "milagro" de la industria
hortofrutícola local... Aznar, que ha sido abanderado de la decisión
de la Unión Europea de poner en cuarentena a la Austria de Haider,
debe aplicar igual receta a escala local. Es muy barato criticar a Haider
y mantener a un pequeño Haider como alcalde de El <Ejido.
¡Que venga Europa y lo vea!
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