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Piquetes de
inmigrantes paralizan el campo de El Ejido el primer día de huelga
general
melchor
saiz pardoel ejido
Apenas si hubo presencia policial ayer en los más de 5.000 kilómetros de pistas del mar de plástico de El Ejido. La ausencia de fuerzas de orden público facilitó que, al menos, un centenar de inmigrantes patrullara a modo de piquetes las explotaciones agrarias para evitar que los mas de 11.000 trabajadores de los cultivos pudieran acudir a los invernaderos en la primera jornada de las siete previstas de esta huelga general. Un paro convocado por sectores de la comunidad extranjera para protestar contra los ataques de los ejedienses y reivindicar su papel como fuerza productiva. Aunque desde primeras horas los piquetes anduvieron por los cortijos de otros municipios del Poniente, en la mayor parte de los invernaderos de estas zonas -a diferencia de los campos de El Ejido, donde el paro fue total- continuó el trabajo, pero con incidentes. En una de las explotaciones de El Solanillo, seis inmigrantes rompieron una de las puertas del invernadero para comprobar si trabajaban norteafricanos. Este allanamiento derivó en un altercado entre los extranjeros y agricultores armados de palos. Juan H., uno de los propietarios
envueltos en la trifulca, explicó que «a primeras horas de
la mañana los inmigrantes se apostaron en el cruce que viene desde
Almerimar, donde han ido amenazando a todos los trabajadores que no se
han unido a la huelga». Los agricultores de El Solanillo se quejaron
de la «desprotección policial». Los incidentes más
graves con los piquetes ocurrieron en la pedanía de Tierras de Almería,
donde dos docenas de norteafricanos apalearon a un inmigrante subsahariano
que salía de un invernadero. En Cortijos de Marín, piquetes
e inmigrantes se enfrentaron a pedradas en uno de los carriles de tierra.
Tres personas fueron alcanzadas por los impactos en la cabeza, en lo que
terminó siendo casi una batalla campal.
Montones de verdura A las puertas de numerosos invernaderos se observaron ya las primeras consecuencias de los cuatro días de inactividad. Grandes montones de verdura, en particular tomates, se pudrían al sol, mientras familias enteras de agricultores, incluidos niños, de Vicar o La Mojonera, se afanaban en recoger los tomates más maduros. «Hemos perdido ya casi el 10% de la campaña de tomates. Varias familias nos hemos lanzado a los invernaderos a recoger lo que se pueda, pero el desastre lo estamos rozando», aseguró Jacinto C., que sólo pudo salvar poco más de 150 kilos de verdura. Algunos de los agricultores de Vicar y Campos de Almería denunciaron también haber recibido amenazas por parte de piquetes norteafricanos que, con la llegada de la tarde, fueron disminuyendo. Cinco magrebíes de estos grupos fueron detenidos por el corte de una carretera. Durante la madrugada de ayer se reprodujeron los ataques contra invernaderos y la quema de explotaciones. Un incendio de grandes dimensiones se produjo en una planta de reciclaje de plásticos de Vicar, donde ardieron más de un millón de kilos de plásticos. El propietario de estas instalaciones es el mismo que el de la planta de reciclaje que se quemó el martes en Las Norias, con daños por valor de 120 millones. La Policía y la Guardia Civil han abierto sendas investigaciones sobre el nuevo incendio y sobre la posibilidad de que alguien esté aprovechando los desórdenes para ajustes de cuentas. Sospechas de fraude Peritos de varias aseguradoras estudian desde el martes varios de los invernaderos calcinados. Fuentes de la investigación se inclinan a pensar que los autores de la mayor parte de la casi veintena de incendios provocados son personas autóctonas. Estas mismas fuentes no descartan que
detrás de algunos episodios de violencia contra propiedades agrícolas
pudiera haber intentos fraudulentos de cobrar las pólizas, por la
mala situación económica a la que ha llevado a algunos agricultores
el parón forzado en la recolección del tomate.
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