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2000.02.11
EMILIO CASTRO/ROSER VILALLONGA 
Un grupo de marroquíes discute acaloradamente en un campamento improvisado en un invernadero al sur de El Ejido>
 
CIUDADANOS: Conflicto racista en Almería

La agresión a un agricultor y el incendio de una chabola reavivan la tensión en El <Ejido> 

J. BEJARANO/F. FLORES


Enviados especiales

EL <EJIDO>. - Por unas horas se temió otra vez lo peor. La agresión sufrida por el joven Sergio Vargas, de 19 años, por un piquete de huelga en un invernadero estuvo a punto de convertirse en el roce que podía romper el frágil equilibrio existente en El <Ejido>. La explosión, que fue precedida por el incendio de una chabola en la que se alojaban siete inmigrantes, no se produjo porque rápidamente se desmintió que Sergio Vargas hubiera sufrido una puñalada. A primera hora de la tarde recibió el alta médica en el hospital comarcal y el diagnóstico quedó en traumatismo craneal y contusiones en diversas partes del cuerpo. 

La noticia de la agresión partió de la propia Guardia Civil y, de verificarse, hubiera sido catastrófico, porque ahora, al contrario que la semana pasada, los magrebíes están agrupados y dispuestos a enfrentarse a cara descubierta. La tensión bajó de intensidad al difundirse que el herido sería dado de alta la misma tarde. El joven trabajaba en un invernadero familiar cercano a El <Ejido> y fue agredido por un grupo de magrebíes que recorría los campos para mantener la huelga de una semana en protesta por la violencia y para pedir mejoras en sus condiciones de vida. 

En realidad, ayer los agricultores estaban más preocupados por los efectos de la huelga sobre las hortalizas antes que por responder a cualquier agresión. La cosecha empieza a madurar en las matas y algunos ya han viajado a poblaciones vecinas para reclutar trabajadores, especialmente subsaharianos, pero la mayoría echa mano de los familiares. Muchos jóvenes han dejado los estudios para ayudar a sus padres en la recogida de las judías, los calabacines o los pepinos. Familias enteras se pasan el día encerradas en los invernaderos intentando pasar inadvertidas a los piquetes. Los agricultores calculan que la huelga puede costar 1.500 millones de pesetas si se prolonga más allá del lunes. 

El presidente del Senado, Federico Trillo, se mostró ayer convencido en Sevilla de que el explosivo alcalde de El <Ejido sabrá "atemperar su comportamiento" en el inmediato futuro. Enciso, sin embargo, no es de la misma opinión. Ayer mismo publicó un bando en el que se leía: "Muchas personas siguen trabajando para que este filón informativo no decaiga. Ahora sólo nos falta que alguien escriba un guión cinematográfico".